Refrigeración en industria farmacéutica: eficiencia y seguridad

Refrigeración en industria farmacéutica: eficiencia y seguridad

En el sector farmacéutico, una instalación frigorífica no solo debe alcanzar una determinada temperatura. También debe mantenerla de forma estable, verificable y segura durante toda la vida útil del proyecto. Una desviación puede comprometer materias primas, medicamentos, vacunas o muestras, además de provocar investigaciones, paradas y pérdidas de producto.

Por ello, la ingeniería debe evaluar conjuntamente eficiencia energética, continuidad de servicio, facilidad de mantenimiento y capacidad de supervisión. La guía de buenas prácticas de ISPE sobre gestión de la cadena de frío recomienda precisamente un enfoque basado en el riesgo para especificar, diseñar, verificar y mantener los sistemas de temperatura controlada.

Cada producto exige condiciones diferentes

En refrigeración farmacéutica, la temperatura de diseño no puede establecerse mediante una consigna genérica. Debe proceder del etiquetado, los estudios de estabilidad, el protocolo de conservación y el tiempo máximo admisible fuera de rango.

Como referencia inicial para la ingeniería pueden considerarse los siguientes escenarios:

Producto o procesoRango orientativoSolución de almacenamientoAspectos críticos
Medicamentos a temperatura controladaHabitualmente 15 a 25 °C, según autorizaciónAlmacén climatizadoHumedad, luz, mapeo térmico y zonas de cuarentena
Medicamentos y vacunas refrigeradosFrecuentemente 2 a 8 °CCámara positiva o armario específicoEvitar congelación, excursiones y puntos fríos
Productos congeladosHabitualmente −15 a −25 °CCámara negativaDesescarches, aperturas y formación de hielo
Biológicos o vacunas ultracongeladasSegún producto, aproximadamente −60 a −90 °CUltracongeladores o sistemas específicosRedundancia, respaldo eléctrico y transferencia de emergencia
Muestras de uso próximoFrecuentemente 2 a 8 °CCámara o frigorífico de laboratorioTiempo hasta el análisis y trazabilidad
Suero, plasma y otras muestras congeladasDesde −20 °C; para determinados usos, alrededor de −70/−80 °CCongeladores técnicos o biobancoCiclos de congelación y descongelación
Cámaras de estabilidadCondición definida por el protocoloCámara climáticaControl simultáneo de temperatura y humedad

Estos rangos son orientativos. Por ejemplo, la OMS identifica entre 2 y 8 °C como condición habitual de conservación prolongada para muchas vacunas, pero existen productos congelados, ultracongelados o autorizados para condiciones diferentes. Siempre prevalecen las instrucciones del fabricante y la documentación de calidad.

Tipo y tamaño de cámara según el proceso

El volumen de la cámara debe calcularse a partir del stock máximo, rotación, unidades de carga, pasillos, separación entre producto y cerramientos, zonas de cuarentena y espacio necesario para una correcta circulación del aire.

Como clasificación preliminar, no normativa, pueden emplearse estas bandas:

  • Armarios y equipos autónomos, hasta unos 2 m³: muestras, reactivos y pequeños stocks próximos al punto de uso.
  • Cámaras transitables de 5 a 40 m³: farmacias hospitalarias, laboratorios, salas de expedición o almacenamiento departamental.
  • Cámaras de 40 a 200 m³: plantas productivas, centros de investigación y almacenes con varios lotes o palés.
  • Almacenes superiores a 200 m³: producción industrial, operadores logísticos y centros de distribución.

El tamaño exterior no determina por sí solo la potencia frigorífica. Una cámara pequeña con numerosas aperturas, entrada frecuente de producto caliente o una exigencia rápida de enfriamiento puede presentar una carga mayor que un almacén de gran volumen y baja rotación.

También debe distinguirse entre conservación y proceso. Mantener un medicamento ya estabilizado exige retirar infiltraciones, cargas de iluminación y ganancias a través del cerramiento. Enfriar o congelar producto requiere calcular además su carga térmica, el tiempo disponible y la curva de descenso de temperatura.

Humedad, condensación y uniformidad

La humedad relativa solo debe convertirse en una variable controlada cuando lo exijan el producto, su envase o el proceso. Resulta especialmente relevante en almacenes de medicamentos higroscópicos y cámaras de estabilidad. Las directrices de la EMA recuerdan que temperatura, humedad y luz pueden influir en la estabilidad del medicamento.

En cámaras refrigeradas, una consigna de humedad arbitrariamente baja puede incrementar de forma considerable el consumo. La ingeniería debe priorizar:

  • Barrera de vapor y aislamiento correctamente ejecutados.
  • Vestíbulos o antecámaras para operaciones frecuentes.
  • Puertas rápidas y control de los tiempos de apertura.
  • Tratamiento del aire de reposición cuando sea necesario.
  • Gestión del agua de desescarche y prevención de condensaciones.
  • Separación suficiente entre evaporadores y producto.

Antes de la puesta en servicio debe realizarse un mapeo térmico en condiciones representativas. Sus resultados permiten comprobar la uniformidad y determinar la posición de las sondas de monitorización, tal como señala la guía técnica de ISPE sobre cámaras de temperatura controlada.

 

¿Qué solución INTARCON encaja mejor?

Para cámaras pequeñas o medianas e independientes, la solución más eficiente pasa por instalar equipos compactos comerciales R290; para cámaras de tamaño superior a 80-100 m3 la gama de compactos industriales R290 es la solución. Estas gamas de equipos autónomos concebidos para montaje directo, ayudan a reducir tiempos de instalación, simplificar la puesta en marcha. Además emplean una muy reducida carga de refrigerante y necesitan bajo mantenimiento. 

Cuando existen varias cámaras, zonas de preparación o ampliaciones previstas, un sistema indirecto con planta enfriadora de R290, enfriando agua o glicol permite concentrar una carga reducida de propano en el exterior, lo que lleva a tener mayor seguridad, flexibilidad térmica y protección frente a congelaciones. Frente a una demanda de frío variable, la regulación de compresores y bombas a carga parcial resulta determinante para limitar el consumo anual de la instalación. 

En grandes almacenes o complejos productivos, las plantas ammolite con NH₃ pueden alimentar un circuito indirecto de agua o glicol. Esta arquitectura combina las propiedades termodinámicas del amoniaco con la ausencia de refrigerante primario en las cámaras, lo que elimina el riesgo de legionela.


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